Ilustración en acuarela, vista desde arriba de un escritorio de madera. En primer plano, bien definida, una libreta amarilla dibujada con margaritas blancas en la portada y la palabra «estáis» escrita en la cubierta, con un lápiz apoyado sobre la libreta. Al fondo, a través de una ventana detrás del escritorio, se ve una selva tropical amazónica muy colorida pero desenfocada, casi pixelada, para que contraste la nitidez del interior (la libreta y el acto de escribir) con el exterior borroso. Paleta en tonos naturales y verde oliva, trazo suave, aspecto de acuarela.

¿Qué es un estáis?

El español es una de las pocas lenguas que distingue entre ser y estar. Ser nombra la esencia; estar, la posición: dónde y cómo algo se sostiene. Estar se siente en el cuerpo. Este género habita ese verbo.

Estáis viene del latín statis: ustedes están de pie, ocupan un lugar. De ahí nace este género que me inventé. Un estáis toma algo que ya existe y lo mantiene en pie para mirarlo de nuevo. Es mi manera de pensar con el cuerpo y mi forma de ampliar la realidad.

Los estáis se entienden estando. Ya estáis aquí.

Ilustración en acuarela, formato cuadrado, de un árbol con tronco rosado y hojas blancas, largas y curvadas, que parecen pétalos pero son claramente hojas de un árbol. Fondo suave en tonos blanco roto y verde oliva muy desaturado, líneas delicadas, sensación poética y ligera, integrada con una página web de lectura.

Cómo nacieron los estáis

Nacieron antes de tener nombre. Durante años escribí reflexiones que no eran ensayo, ni diario, ni nota: textos que se quedaban quietos frente a algo —una escena, una palabra, un gesto— sin querer resolverlo. Cuando encontré la palabra estáis, entendí que no estaba escribiendo en un género existente, sino inventando uno. Lo único que faltaba era reconocerlo.

Ilustración en acuarela, formato cuadrado, de una casa en un árbol vista en primer plano, como si estuviéramos sentados leyendo dentro de la casa. Se ve principalmente la estructura de madera de la casa del árbol, acogedora, con una ventana amplia; a través de la ventana y alrededor se intuyen ramas y hojas suaves. El punto de vista es cercano e íntimo, más casa que paisaje. Paleta en tonos naturales con toques de verde oliva y algunos colores suaves en las hojas, trazo delicado, bordes difuminados para integrarse con una página web de lectura.

Cómo leerlos

Despacio. Un estáis no informa ni argumenta: sostiene. No hace falta leerlos en orden ni leerlos todos. Basta con quedarse parada un momento frente a uno, como quien se detiene ante algo que siempre estuvo ahí y apenas ahora ve. Si al terminar la realidad te queda un poco más ancha, el estáis hizo su trabajo.

Ilustración en acuarela, formato cuadrado, de una flor de orquídea blanca que parece estar volando, como si jugara con el aire. Los pétalos se abren y se inclinan suavemente, con una ligera sensación de giro y movimiento, como si una corriente de aire la sostuviera. Fondo claro casi blanco roto, con toques muy sutiles de verde oliva desaturado, líneas delicadas y bordes difuminados para integrarse con una página de lectura en tonos oliva. Estética poética, suave y contemporánea.

Sobre mí

Escribo e investigo por cuenta propia desde Bogotá. Pienso primero en imágenes y patrones; las palabras llegan después, para traducirlos. Los estáis son el puente entre esas dos lenguas.