
¿Qué es un estáis?
El español es una de las pocas lenguas que distingue entre ser y estar. Ser nombra la esencia; estar, la posición: dónde y cómo algo se sostiene. Estar se siente en el cuerpo. Este género habita ese verbo.
Estáis viene del latín statis: ustedes están de pie, ocupan un lugar. De ahí nace este género que me inventé. Un estáis toma algo que ya existe y lo mantiene en pie para mirarlo de nuevo. Es mi manera de pensar con el cuerpo y mi forma de ampliar la realidad.
Los estáis se entienden estando. Ya estáis aquí.

Cómo nacieron los estáis
Nacieron antes de tener nombre. Durante años escribí reflexiones que no eran ensayo, ni diario, ni nota: textos que se quedaban quietos frente a algo —una escena, una palabra, un gesto— sin querer resolverlo. Cuando encontré la palabra estáis, entendí que no estaba escribiendo en un género existente, sino inventando uno. Lo único que faltaba era reconocerlo.

Cómo leerlos
Despacio. Un estáis no informa ni argumenta: sostiene. No hace falta leerlos en orden ni leerlos todos. Basta con quedarse parada un momento frente a uno, como quien se detiene ante algo que siempre estuvo ahí y apenas ahora ve. Si al terminar la realidad te queda un poco más ancha, el estáis hizo su trabajo.

Sobre mí
Escribo e investigo por cuenta propia desde Bogotá. Pienso primero en imágenes y patrones; las palabras llegan después, para traducirlos. Los estáis son el puente entre esas dos lenguas.